jueves, 24 de marzo de 2011


Hoy os voy a pedir un favor: mi amigo Paco y su  LAZY BLOGpueden quedar finalistas en un concurso de blogs gastronómicos. Si puedes, visita su página y, si te gusta, entra en el enlace siguiente y dale tu voto, que me haría mucha ilusión poder ayudarle a estar en la final. No hace falta registrarse. El enlace:  http://www.cocina.es/gastroblogs/index.php?r=lazyblog.net  HAZ clic y vota por LAZY BLOG. Muchas gracias!! Sed felices (y buen provecho.

viernes, 25 de febrero de 2011

Más quinielas...

He tenido dos semanas tan activas (reuniones en Televisión Española, viaje a Oporto, etc.), además de las clases que imparto (Universidad Europea de Madrid y un Máster en Pontevedra) que no he podido cumplir mi promesa de contaros cómo había sido la noche de los Goya. Bueno, primero deciros que como futurólogo no tengo futuro (muy irónico, sí): no he dado ni una en la quiniela. Excepto los premios al guión, que sí he acertado. Pero, premios aparte, y sin menospreciar para nada la película de Agustí Villaronga, mi preferida sigue siendo También la lluvia. Creo que la gala empezó divertida, ágil, pero poco a poco se fue alargando (casi una hora más de lo previsto) y al final resultó tediosa. Mucho mejor la del año pasado. Y, a decir del fantástico número musical iniciado por Luis Tosar, ¿para cuándo una gala musical? Aquí en Galicia ya la hemos hecho (hace unos años, en unos premios del audiovisual gallego, que tuve el honor de dirigir) y resultó ser un éxito de audiencia, a día de hoy aún imbatido.

Lo mejor de la noche: los cóctels de después en el inmejorable marco del Real. La más elegante (para mí) Elena Anaya (creo que el diseño era de Elie Saab). La más atrevida Naywa Nimri, con un vestido de encaje al que además le había quitado el forro y dejaba intuir todo. Y, entre los caballeros, además de los esmóquines a medida de Tosar y Bardem, destacó (por salirse con elegancia de la exigida rigurosa etiqueta) la chaqueta de terciopelo color burdeos y el jersey de cuello vuelto oscuro de Norman Foster.

A ver si el próximo domingo en los Oscar tengo más aciertos en la quiniela. La repito:

Mejor Película: Valor de ley.
Mejor director: Ethan CoenJoel Coen (Valor de ley)
Mejor actriz:  Natalie Portman (Black Swan)
Mejor actor: Colin Firth  (El discurso del rey), aunque desearía que lo ganase Javier otra vez.
Mejor película de habla no inglesa: Biutiful

Y, para los que queréis saber más de cine, os invito a seguir el blog del productor gallego Pancho Casal. Cada una de sus entradas, a veces polémicas, son auténticas clases magistrales.

Sed felices :)

viernes, 11 de febrero de 2011

Carnestolendas

Hoy seré muy breve. Como propuesta de fin de semana os voy a pedir que le echéis un ojo a la página de mi amigo El futuro bloguero (Lacy Blog) porque da buena cuenta de un lacón con grelos -una laconada, vaya- que organizamos esta semana en Madrid para combatir la polución y dar la bienvenida al carnaval que ya se acerca.

Para mí es un honor haber cocinado para toda la pandilla, con su ayuda, y haber llevado Galicia a la capital de España, además de ser un privilegio aparecer en el fantástico blog de recetas de Paco, tan bien explicadas y tan profusamente fotografiadas. Seguro que podéis animaros a hacer una igual el sábado o domingo.

Espero que la disfrutéis (casi) tanto como nosotros. Sed felices :)

lunes, 7 de febrero de 2011

Quiniela

Os lo prometí en la última entrada. Aquí tenéis mi quiniela con seis de los principales premios para el XXV ceremonia de los premios Goya que se celebrará el próximo domingo 13 de febrero:

Mejor Película: También la lluvia.
Mejor director/a: Icíar Bollaín (También la lluvia)
Mejor actriz: Emma Suárez (La mosquitera)
Mejor actor: Luis Tosar (También la lluvia)
Mejor guión original: Chris Sparling (Buried)
Mejor guión adaptado: Agustí Villaronga (Pa negre)

En cualquier caso, suerte para todos porque este año, como el pasado, hay muy buenas películas.

Y ya que estamos, esta es mi quiniela para los principales premios de los Oscar:

Mejor Película: Valor de ley.
Mejor director: Ethan CoenJoel Coen (Valor de ley)
Mejor actriz:  Natalie Portman (Black Swan)
Mejor actor: Colin Firth  (El discurso del rey), aunque desearía que lo ganase Javier otra vez.
Mejor película de habla no inglesa: Biutiful

Y, sí, confirmaros que ha habido suerte y me han tocado las entradas para ir a los Goya, o sea, que os daré cumplida información de la fiesta. Sed felices y ved cine (español, sobre todo).

sábado, 5 de febrero de 2011

Subvenciones

Subvención es una palabra fea y no sé muy bien por qué. No significa vivir del cuento, aunque algunos se empeñan en sembrar la confusión para que la opinión pública así lo crea. Todas las industrias (de todos los sectores) pagan impuestos, los Gobiernos los administran y, una parte de esa enorme recaudación, revierte de nuevo en forma de ayudas a fondo perdido sobre las propias industrias, de forma proporcional a la riquieza que generan, para ayudarles a seguir generando negocio, creando empleo y creciendo. Así sucede con el automóvil, la prensa, la pesca, el sector naval, el energético, etc., y con la cultura. Y, dentro de la cultura, el cine. 

Expliqué ya en otra entrada que entre el 30 y el 35 % del presupuesto de una película son impuestos, directos e indirectos, IVA, retenciones, pagos a cuenta y seguridad social. Es decir, un tercio del presupuesto es nuestra aportación al Estado. Luego el Estado nos puede conceder ayudas de hasta el 50 % del presupuesto (que casi nunca llegan a esa proporción). O sea, a la hora de la verdad, el cine -tan criticado por recibir subvenciones- percibe entre un 10 y un 20 % de su presupuesto en ayudas. Ayudas que el sector cultural ha rentabilizado soportando 600.000 puestos de trabajo y casi 4 % del P.I.B. nacional. Más que los sectores energético (2,7 %) o la pesca, ganadería y agricultura juntos (3,7 %).

¿Por qué se nos critica tanto entonces? Sinceramente creo que porque hay un sector de la clase política (no todos), sin distinción de ideologías, y un sector de la prensa (tampoco todos) que ha distorisionado los datos. Todo esto viene a cuento de un par de noticias que he leído estos días: "Los partidos reciben 82,3 millones del Estado para sufragas sus gastos" (durante el 2010) y "El gobierno anuncia que presentará un plan de ayudas a la prensa en las próximas semanas". No tengo el dato de lo que ingresan con subvenciones los medios de comunicación en todo el Estado, pero sí sé lo que ingresaron los medios en Cataluña, por ejemplo, en el año pasado: 28 millones de euros que, sumando la publicidad institucional llegó a los 70 millones de euros. Multiplicad por 17 y extrapolad a todo el Estado. Como a ellos no les interesa contarlo -no entiendo por qué, ya que tienen tanto derecho a ellas como las demás industrias que crean riqueza-, habrá que ir poniéndolo en los blogs. Lo que no entiendo bien es qué riqueza crean los partidos políticos para embolsarse 82,3 millones de euros de todos los españoles...

El fondo de la cinematografía, para toda la industria española, ha sido el año pasado de 80 millones. En Galicia, el año 2010, el año con mayor dotación económica de toda su historia, ha sido de 5 millones, que ya han anunciado que este año recortarán a la mitad. Extrapolad también. Y de ahí salen todas las ayudas al sector. Unos se llevan la fama... y otros la lana.

Sed felices.

martes, 1 de febrero de 2011

Orgullo

Igual que la ambición, el orgullo es un término denostado que puede tener connotaciones peyorativas siempre que no florezca por causa nobles y generosas. Así lo explica la Real Academia Española. Con esta acepción, ser ambicioso y sentirse orgulloso pueden reflejar sendas virtudes.
El viernes pasado, en una reunión entre productoras y profesionales del audiovisual gallego, Emma Lustres, flamante productora de Vaca Films (Celda 211, el año pasado y coproductora de También la lluvia, este, entre otras), sugirió que debíamos sentirnos orgullos de nuestro oficio. Decía, incluso, que ella notaba por la calle que la gente se sentía orgullosa de nuestras pequeños logros.
La verdad es que sí. Le conté la anécdota de cuando ganamos el primer Goya por “El bosque animado”. Cuatro días más tarde, de regreso a mi Coruña natal, un paisano anónimo, y desconocido para mí, me reconoció por la calle y me dio la mano mientras me decía: “Estamos orgullosos de vosotros”. Me emocionó, casi mi hizo llorar.
Siento orgullo por lo que hago, tengo mucha suerte de haber podido dedicarme a este oficio tan gratificante. Pero además siento que he llegado hasta aquí gracias a la educación que he recibido, a todas mis circunstancias, a mis padres, a mi hermana, a mis profesores, a mis compañeros de colegio, a los que hicieron la mili conmigo, a mis compañeros de estudios, a mis amigos, a mis enemigos, a los periódicos que leo cada día, al público que a la salida comenta la película o la obra de teatro que acabo de ver, a los que me aguantan a diario y me acompañan al teatro y al cine, a mis colegas de trabajo, a mis alumnos de la universidad, a esos amigos conocidos o desconocidos de Facebook o Twitter, a todos eses seres anónimos que, como el hombre que me saludó aquel día por la calle, dejáis aquí vuestros comentarios de ánimo, de reproche, de admiración o de crítica. Todos vosotros, para bien o para mal, dirigís (lo estáis haciendo cada día) mi camino, cada uno de vosotros sois parte de mi formación, de mi vida y de mis humildes obras. Por eso siento que ellas son también vuestras, son una parte importante de vuestra vida. Por eso siento a diario que también vosotros os sentís orgullosos de vuestro cine y de vuestra cultura.
Ahora que algunos medios de comunicación se empeñan en provocar crisis en donde solo hay sanas diferencias de criterios, ahora es el momento de que declaremos nuestro orgullo, el orgullo por nuestro cine y por nuestra cultura.
Yo desde luego estoy muy orgulloso. Sed felices

jueves, 27 de enero de 2011

Los productores

NO, no voy a hablar del musical de Mel Brooks, sino de algo más mundano. Mucha gente a menudo me pregunta cómo se financia una película. Es un tema peliagudo, y sin duda, bastante complejo y de muy largo recorrido. Intentaré hacer un resumen lo más claro que pueda.

En primer lugar, hay que cerrar bien el guion (todo empieza en el guion). Después realizar un plan de rodaje y, en función de este, confeccionar un presupuesto. Supongamos que tenemos una película cuyo presupuesto es de 3 millones de euros, con un buen dossier se comienza a mover por las televisiones, que normalmente suelen ser los primeros socios naturales del cine  También se suele presentar a subvenciones (al Ministerio de Cultura, y si tienes socios europeos o americanos, al programa MEDIA o IBERMEDIA) y, quienes como yo tiene la suerte de vivir en una Comunidad Autónoma con dos lenguas oficiales, tienen abierta dos ventanas más: la de ayudas a fondo perdido de su comunidad y la televisión autonómica propia. Hay que saber una cosa: el conjunto de todas las ayudas recibidas no puede superar el 50 % del presupuesto ni la aportación total del productor. Es decir, para nuestra hipotética película de 3 millones de euros podríamos aspirar a conseguir entre una comunidad autónoma, la UE, iberoamérica y la ayuda a la amortización que concede el Ministerio de Cultura a través del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales)  —¡Ojo!, esta ayuda se pide a posteriori, dos años después del estreno de le película—, un total de 1,5 millones de euros. El resto debe ser aportación del productor.

¿Y qué se considera aportación del productor? Pues todo lo demás: contratos con televisiones (públicas o privadas y de pago), ventas internacionales, coproducciones con otras productoras, posibles adelantos de distribución si los hubiera (muy raros ya), aportaciones en efectivo, aportaciones en especie, capitalización de parte de algunos salarios, inversiones de capital privado de otras empresas ajenas al audiovisual (cualquier aportación desgrava el 18 % en el impuesto de sociedades, la mayor desgravación fiscal permitida en España) y, en fin, todo el capital que el productor con su trabajo —normalmente, conseguir estas aportaciones y contratos requiere un gran tesón y hasta años de esfuerzo— haya podido acumular.

Es muy importante saber también que todos esos contratos, así como todas las subvenciones —excepto las concedidas sobre proyecto, a priori, a nuevos realizadores (directores con menos de 3 películas) en el Ministerio de Cultura— se cobran a posteriori, es decir, después de realizada y auditada la película, o sea, ya desembolsado el gasto. Lo que quiere decir que el productor debe arriesgar buena parte de su patrimonio para conseguir descuentos, avales, préstamos, créditos y utilizar todo tipo de técnicas y herramientas financieras a fin de obtener la liquidez necesaria para realizar la película. Normalmente, entre un 10 y un 12 % del presupuesto se va en gastos financieros—muchos de esos créditos van a pesar sobre él durante varios años, hasta que consiga amortizar el film—, a lo que hay que sumar otro 30 % que revierte en impuestos, IVA, IRPF y Seguridad Social —de hecho, el costo de "fabricación" real de un largometraje suele ser del 60 % del presupuesto—. Ni que decir tiene que las empresas del audiovisual son porcentualmente las que menos dinero deben a Hacienda o a la Seguridad Social ya que un simple recibo de autónomo sin pagar imposibilita el cobro de ayudas.

Mencionar aquí que, entre las herramientas que manejan los productores, está la entidad Audiovisual Aval SGR, una sociedad de garantía recíproca que entiende nuestro negocio —dirigida ademas por un equipo humano de lo más accesible y competente— y participa con nosotros a riesgo aportando avales para hacer factibles muchas de estas operaciones que luego se han de convertir en obras audiovisuales creando miles de puestos de trabajo al año.

En resumen, muy lejos de la imagen que algunos tiene del productor, muy denostada por excesos cometidos en otros tiempos, yo no envidio para nada su trabajo, pero sin él, ninguna película podría realizarse.

En el fondo son unos héroes anónimos (muy próximo a la realidad, el personaje del productor que interpreta Luis Tosar en También la lluvia). Y mucho más próximo a mi realidad, Manuel Cristóbal —arriba, el de las gafas, con el holandés Reiner Selen, en el Festival de Cannes— ese productor de carne y hueso que cada día me llama para ver cómo llevo el guion técnico mientras él se deja la piel buscando financiación para la película.

Hoy va por ellos. Sed felices.