jueves, 27 de enero de 2011

Los productores

NO, no voy a hablar del musical de Mel Brooks, sino de algo más mundano. Mucha gente a menudo me pregunta cómo se financia una película. Es un tema peliagudo, y sin duda, bastante complejo y de muy largo recorrido. Intentaré hacer un resumen lo más claro que pueda.

En primer lugar, hay que cerrar bien el guion (todo empieza en el guion). Después realizar un plan de rodaje y, en función de este, confeccionar un presupuesto. Supongamos que tenemos una película cuyo presupuesto es de 3 millones de euros, con un buen dossier se comienza a mover por las televisiones, que normalmente suelen ser los primeros socios naturales del cine  También se suele presentar a subvenciones (al Ministerio de Cultura, y si tienes socios europeos o americanos, al programa MEDIA o IBERMEDIA) y, quienes como yo tiene la suerte de vivir en una Comunidad Autónoma con dos lenguas oficiales, tienen abierta dos ventanas más: la de ayudas a fondo perdido de su comunidad y la televisión autonómica propia. Hay que saber una cosa: el conjunto de todas las ayudas recibidas no puede superar el 50 % del presupuesto ni la aportación total del productor. Es decir, para nuestra hipotética película de 3 millones de euros podríamos aspirar a conseguir entre una comunidad autónoma, la UE, iberoamérica y la ayuda a la amortización que concede el Ministerio de Cultura a través del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales)  —¡Ojo!, esta ayuda se pide a posteriori, dos años después del estreno de le película—, un total de 1,5 millones de euros. El resto debe ser aportación del productor.

¿Y qué se considera aportación del productor? Pues todo lo demás: contratos con televisiones (públicas o privadas y de pago), ventas internacionales, coproducciones con otras productoras, posibles adelantos de distribución si los hubiera (muy raros ya), aportaciones en efectivo, aportaciones en especie, capitalización de parte de algunos salarios, inversiones de capital privado de otras empresas ajenas al audiovisual (cualquier aportación desgrava el 18 % en el impuesto de sociedades, la mayor desgravación fiscal permitida en España) y, en fin, todo el capital que el productor con su trabajo —normalmente, conseguir estas aportaciones y contratos requiere un gran tesón y hasta años de esfuerzo— haya podido acumular.

Es muy importante saber también que todos esos contratos, así como todas las subvenciones —excepto las concedidas sobre proyecto, a priori, a nuevos realizadores (directores con menos de 3 películas) en el Ministerio de Cultura— se cobran a posteriori, es decir, después de realizada y auditada la película, o sea, ya desembolsado el gasto. Lo que quiere decir que el productor debe arriesgar buena parte de su patrimonio para conseguir descuentos, avales, préstamos, créditos y utilizar todo tipo de técnicas y herramientas financieras a fin de obtener la liquidez necesaria para realizar la película. Normalmente, entre un 10 y un 12 % del presupuesto se va en gastos financieros—muchos de esos créditos van a pesar sobre él durante varios años, hasta que consiga amortizar el film—, a lo que hay que sumar otro 30 % que revierte en impuestos, IVA, IRPF y Seguridad Social —de hecho, el costo de "fabricación" real de un largometraje suele ser del 60 % del presupuesto—. Ni que decir tiene que las empresas del audiovisual son porcentualmente las que menos dinero deben a Hacienda o a la Seguridad Social ya que un simple recibo de autónomo sin pagar imposibilita el cobro de ayudas.

Mencionar aquí que, entre las herramientas que manejan los productores, está la entidad Audiovisual Aval SGR, una sociedad de garantía recíproca que entiende nuestro negocio —dirigida ademas por un equipo humano de lo más accesible y competente— y participa con nosotros a riesgo aportando avales para hacer factibles muchas de estas operaciones que luego se han de convertir en obras audiovisuales creando miles de puestos de trabajo al año.

En resumen, muy lejos de la imagen que algunos tiene del productor, muy denostada por excesos cometidos en otros tiempos, yo no envidio para nada su trabajo, pero sin él, ninguna película podría realizarse.

En el fondo son unos héroes anónimos (muy próximo a la realidad, el personaje del productor que interpreta Luis Tosar en También la lluvia). Y mucho más próximo a mi realidad, Manuel Cristóbal —arriba, el de las gafas, con el holandés Reiner Selen, en el Festival de Cannes— ese productor de carne y hueso que cada día me llama para ver cómo llevo el guion técnico mientras él se deja la piel buscando financiación para la película.

Hoy va por ellos. Sed felices.

miércoles, 26 de enero de 2011

También Icíar

Ayer, con el lío de la dimisión de Alex de la Iglesia y de la ley Sinde, no tuve tiempo para comentar otra noticia triste: la película También la lluvia, de Icíar Bollaín, no competirá en los Oscar. Lástima. Sin embargo, a todos los que aún no la hayáis visto, os recomiendo encarecidamente que os paséis por las salas porque, aunque este año ha habido muchas y buenas películas españolas, a mi juicio, la de Icíar es la mejor. Relata con gran verosimilitud cómo es un rodaje, especialmente uno complicado, y cómo son (somos) todos esos personajes tan humanos que rodamos películas: nuestras miserias, nuestras obsesiones, nuestras fobias y soberbias. Y también alguna pequeña grandeza. Su guionista, Paul Laverty, con quien tuve el honor de integrar (no me atrevo a decir "jugar") un equipo de fútbol capitaneado por él para enfrentarnos a la selección saharaui en el mismo Sahara (sí, sí, anécdota surrealista donde las haya), demuestra su conocimiento y, una vez más, su sensibilidad con los problemas sociales. Desde luego es mi candidata numero uno a alzarse con el Goya a la mejor película del año.

Por otro lado, si finalmente se confirma (aún esperamos que no) la dimisión de Alex, como vicepresidenta que es, Icíar pasaría a presidir la Academia. No obstante, conociéndola y con una producción en marcha con rodaje en el extranjero, dudo mucho que acepte esa responsabilidad. Con lo cual la crisis sería aún peor. En fin, son grandes directores y, sin duda, lo mejor que pueden hacer por el cine español es dirigir grandes películas.

La enhorabuena es para Javier Barem, imparable, por su tercera nominación al Oscar y su primer hijo (todo el mismo día) con Penélope. ¡Felicidades! Colin Firth se lo va a poner difícil. Creo que la mejor película del año es Toy Story 3 (como el año pasado Up, cine en estado puro). Pero dado que no va a ganar, mi apuesta para el Oscar -a falta de ver Valor de Ley de los Coen, por la que ya suspiro- es El discurso del rey. Llegado el momento, os daré mi quiniela para los Oscar y los Goya.

Ya he reservado mi invitación para la ceremonia de los Goya el próximo 13 de febrero, que este año (25º aniversario) es en el Teatro Real. Como no estoy nominado y el aforo es muy reducido, habrá que esperar al sorteo entre los académicos. Si me toca, os haré mi crónica desde allí. Sed felices.

martes, 25 de enero de 2011

Alex vs. Sinde

Hoy es un día triste y, aunque esta entrada no tenga una relación directa con la película, sí la tiene con el sector cinematográfico y con el mundo de la cultura en general. Y no quiero dejar pasar por algo un tema tan importante sin dedicarle unas breves palabras.

Alex de la Iglesia es uno de los cineastas y creadores más notorios y con más talento del cine español. Pero, además, con independencia de que su obra guste más o menos, y sin menospreciar a los que le han precedido, es el mejor presidente de la Academia que hemos tenido. Hoy ha anunciado que dimite después de la gala de los Goya y, creedme, no podemos permitirnos el lujo de perder gente como él, de tanta valía, tan dialogantes, tan perseverantes y, desgraciadamente, tan escasos. Lo siento de veras. Salimos perdiendo todos. Ojalá se lo replantee.

La razón, bien explicada en su carta abierta, es, en el fondo, la cortedad de miras de los políticos chapuceros que nos representan en el Parlamento español que, en vez de intentar resolver un problema, marean la perdiz y negocian parcheando leyes para conseguir sus propósitos sin importarles el resultado, sino sus propias (y miserables) victorias pírricas. Hoy perdemos todos, creadores e internautas (en el fondo, todos somos una y otra cosa, la división la han provocado ellos) con la ley Sinde, pero podía haber sido cualquier otra.

Ni nacionalistas ni constitucionalistas, ni derechas ni izquierdas... dicen que cada país tiene la clase política que se merece. Pero de verdad, no creo que ninguno nos merezcamos gobernantes ni oposición como estas. ¡Ya está bien!

Nunca pensé que diría esto, pero hecho de menos a Adolfo Suárez, Felipe González, Alfonso Guerra, Santiago Carrillo, Herrero de Miñón y... ¡hasta a Fraga! Todos ellos gente con más talante positivo, más capacidad para el consenso y mucho más dialogantes e inteligentes.

En fin, con su pan se la coman (la ley). Nosotros seguiremos resistiendo. Sed felices :)

lunes, 24 de enero de 2011

Qué contaré...

Mientras vamos avanzando el la preparación de la película, os iré contando poco a poco cada una de las  etapas por las que pasa un proyecto cinematográfico. Ya sabéis cómo nació la idea. El siguientes paso será relataros cómo se escribió el guion. Después vendrán las localizaciones, el guión técnico, el story-board, el plan de rodaje, los presupuestos, la preproducción, el casting, el rodaje, los efectos especiales y digitales, toda la postproducción (que será mucha) tanto de imagen como de sonido, y, por fin el estreno y la promoción de la película.

Una aventura que no bajará de 3 años, larga, seguramente muy dura a veces, pero que sin duda merecerá la pena.

Espero que me acompañéis y también estoy a vuestra disposición para todas las preguntas que queráis realizar.

La foto de arriba es la humilde casa natal de Félix Rodríguez de la Fuente en la calle Mayor de Poza de la Sal. Se puede decir que ahí empezó esta historia...

Sed felices :)

viernes, 14 de enero de 2011

Hagas lo que hagas, ámalo

Quiero remitiros a la fantástica nota que saca hoy Cine por la Red haciéndose eco de la noticia del comienzo de la preparación del rodaje de Cuento de Lobos y la inauguración de este blog. Muchas gracias.

Para cualquier director que, como yo, se haya criado viendo los programas de Félix Rodríguez de la Fuente en TVE, es un privilegio poder dirigir la adaptación del cuento más querido del más importante naturalista español. Yo, como tantos y tantos niños que los viernes teníamos una cita ineludible con El hombre y la Tierra, de mayor quería ser como Félix. Quizá lo que más les sorprenda a muchos es que Cuento de Lobos no es un documental, sino una poderosa historia de ficción que nos introduce en la vida de dos lobos, vistos por los inocentes y curiosos ojos de un niño, como si de la más extraordinaria historia de aventuras se tratase.

Una historia sencilla pero con sensibilidad, emotividad, épica y belleza que ofrece la mejor opción, desde mi punto de vista, para concebir una gran película familiar. En cierto modo todos sospechamos que esta es la película que algún día hubiera querido hacer Félix y que hoy en día gracias a los muchos avances técnicos nos podemos plantear. Los referentes para la adaptación cinematográfica son en el aspecto narrativo El oso (1988), Dos hermanos, dos tigres (2004) e incluso En busca del fuego (1981), todas de Jean Jacques Annaud. También hemos valorado para el aspecto técnico los últimos largometrajes de naturaleza como El viaje del emperador (Luc Jacqquet, 2001) o Tierra (Alastair Fothergill, Mark Linfield, 2007), pero sin que por ello nos sirvan para marcar una línea visual y estética ya que esta se aproxima más a películas como por ejemplo Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004) o la gran Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988), al igual que en su filosofía y en su estilo narrativo. "Hagas lo que hagas, ámalo", le decía Alfredo a Toto. Desde luego, este es un proyecto que te hace amar lo que haces.

Por lo tanto, como tal cuento, se trata de narrar una historia de ficción, muy alejada del estilo de documental de animales, en el que conseguir un tono de leyenda, de fábula, de mito, de epopeya. y, cómo no, un relato de iniciación y de canto a la vida. 

Para ello contamos con una gran historia apoyada por la dirección artística de Félix Murcia, la fotografía de Suso Bello y el sonido de Carlos Faruolo, a las órdenes de Manuel Cristóbal (productor) y María José Díaz (directora de producción). Las aventuras de estos lobos, Sibila y El Cano, narradas con el magnetismo de la voz de Félix, se rodaran íntegramente en exteriores en Castilla y León, muy especialmente en los páramos cercanos a Poza de la Sal, en donde también intervendrán personajes humanos, entre los que destacan un Félix niño y un rudo pastor llamado Íñigo.  

Esta es sin duda una película única y especial. También un reto, desde luego,  pero que merecerá la pena entre otras cosas porque permitirá a las nuevas generaciones descubrir el magnetismo de Félix Rodríguez de la Fuente y al público adulto volver al pasado y ser de nuevo el niño que los viernes por la noche oía historias de lobos y pastores en El Hombre y la Tierra



miércoles, 12 de enero de 2011

La historia de Sibila

Como os conté en la anterior entrada, Cuento de Lobos narra las aventuras de Sibila, una joven loba que viene a nacer en los páramos de Burgos, una fresca mañana primaveral de principios de los años cuarenta, cuando proliferaban en la península los grandes rebaños de carneros cuidados por fieros mastines, armados de violentas carlancas, en eterna cruzada contra los lobos.

Félix es un joven de 12 años que, durante las vacaciones de verano, regresa a su casa en Poza de la Sal desde el colegio donde está interno en Vitoria. Su mayor afición es observar los pájaros en largas excursiones por los páramos de Masa y de Lora: águilas, halcones, buitres, milanos, ninguna ave se escapa a su atenta mirada.
Pero aquel verano, nacería en él una nueva curiosidad: los lobos matan una noche, en una corraliza de Poza, a más de cien carneros. Siguiendo a los pastores, Félix se cruza aterrado con El Cano, un mítico y gigantesco lobo de lomo blanco que, para su sorpresa, no le ataca. Después del susto, se entera de cómo los pastores del pueblo, entre los que está el honesto y algo parco Íñigo, organizan junto con varios cazadores del lugar, una gran batida en toda la zona. A pesar de sus quejas, a Félix no le deja participar. Como consecuencia de la misma, Sibila, que solo es una pequeña lobata, pierde a sus padres y tendrá que arreglárselas sola de ahí en adelante.
Llega el otoño y Félix debe regresar a su internado, mientras Sibila, ante la ausencia de una familia y de congéneres de su especie en el páramo, intentará buscar compañeros de juegos en otras especies: zorros, tejones, ginetas, todos la rehúyen temerosos. Por las noches, Sibila aúlla tristemente a la luna en lo alto de un otero sin que nadie le responda.
La mala suerte se ceba en nuestra protagonista cuando, en una alocada carrera propia de su joven y fogoso espíritu, queda presa en un cepo del que, para librarse, termina mordiendo su propia pata hasta amputarse varios dedos y conseguir escapar. Sibila será ya para siempre la loba coja del páramo.
Durante el invierno, incapacitada para la caza, aprende a seguir el rastro de los buitres para arrebatarles su carroña, hasta que un día, intentando cazar unos patos en una charca, los espanta haciendo que estos levanten el vuelo, poniéndolos a tiro de un solitario halcón peregrino. La loba observa de lejos al halcón que, saciado su apetito, deja gran parte de la pieza sin probar. Sibila la devora glotonamente y, desde aquel momento, forma una extraña sociedad con el halcón: cada día ella le levanta la caza y él caza para ambos. Por la noche, ella lo protegue de alimañas y predadores.
Pero de nuevo llega la primavera y el halcón debe emigrar. Sibila intenta seguirlo desesperada, tratando casi de volar como él, sin comprender por qué su amigo la abandona. Finalmente, nuestra loba vuelve a quedar sola en el páramo.
Hambrienta, debe tomar una decisión. Teme al hombre, ese ser legendario que camina sobre dos patas, pero el hombre tiene grandes rebaños de sabrosos carneros, torpes y gregarios, fáciles de cazar. Sibila, que de ahí le viene su nombre, consigue seducir a los fieros mastines de Íñigo que, ante sus bailes amorosos, se transforman en dóciles y tiernos cachorritos falderos.
Justo cuando llega un nuevo verano, con el regreso de Félix al pueblo, Íñigo decide comprar un mastín alano: Leal, un fiero matador de lobos que no se deja cautivar por Sibila y la ataca hasta dejarla casi muerta.
Por suerte, cuando ya está a punto de morir por inanición, aparece de nuevo el misterioso El Cano, el gran lobo de lomo blanco, que comienza a lamer sus  heridas y a cazar para ella hasta conseguir que se recupere.
Ambos lobos emigran un poco más al norte, hacia Cantabria, y se ocultan en una caverna, desconocida por el hombre, que está llena de pinturas rupestres que escenifican el pacto que un día firmaron hombres y lobos, los dos más grandes depredadores sociales, y que dieron lugar al nacimiento del perro. Historia que también le relata Íñigo a Félix en alguna de las múltiples visitas que este hace al pastor durante sus paseos.
Pero Sibila, ya curada, incita a El Cano a regresar al páramo para enfrentarse a Leal. Así lo hacen y, entre ambos, le tienden una emboscada. El Cano y Leal resultan malheridos en el combate. Ahora será Sibila quien tiene que cuidar de su pareja. Leal se vuelve loco y comienza a atacar a los carneros que antes protegía. Ante aquella agresión, Íñigo y el resto de los pastores, deciden organizar una nueva batida para acabar de una vez por todas con el fantasmal El Cano y con Sibila, la loba coja.
Esta vez Félix consigue que le dejen ir a la batida…
Íntegramente narrado por Félix Rodríguez de la Fuente, este relato no es uno de sus documentales. Es su mejor historia.

Muchas gracias, Alberto Saiz, por la foto de nuestra pequeña Sibila. Sed felices.

lunes, 10 de enero de 2011

Una nueva aventura...

Ayer regresé de Poza de la Sal -desde aquí quiero dar las gracias a Ángel Hernández, alcalde de la villa, y a Esther, técnica de cultura, por su amabilidad y disposición-, en la comarca de La Bureba (Burgos), pueblo natal de Félix Rodríguez de la Fuente -de cuyo fallecimiento se cumplió el pasado año el 30 aniversario- en donde pasé un par de días localizando al lado de Félix Murcia (director de arte) y Manuel Cristóbal (productor). En próximas entradas os iré contando más sobre las localizaciones y sobre estos pintorescos pueblo y comarca.

Acaba de nacer un nuevo proyecto cinematográfico con la ilusión que eso supone siempre. Aunque la primera versión del guión (del que ya llevamos cuatro) se empezó a escribir hace más de un año, para mí, como director, son siempre las localizaciones las que marcan el pistoletazo de salida de una producción.

Como os decía, el proyecto nació hace un año cuando Manuel Cristóbal (coguionista y, a la sazón, productor ejecutivo del film), buscando información para realizar un documental sobre cetrería, descubrió en los archivos de RNE las grabaciones del programa de radio "La aventura de la vida" que desde 1973 y durante siete años, se emitió semanalmente todos los jueves alcanzando las 350 emisiones.

Allí tuvo la oportunidad de conocer una historia de ficción que el propio Félix dijo haber hilvanado de los muchos relatos que escucho durante su infancia en Poza de la Sal y que narró durante 15 programas de radio, de media hora de duración, dedicados a su hija pequeña Odile. Después de oírlo, Manuel desechó así la idea del documental para apostar por una fantástica película de ficción con inmensas posibilidades comerciales.

Enseguida, Manuel me mandó una copia y me dijo: "¡Tenemos película!", un largometraje del estilo de El Oso de Jean-Jacques Annaud. No solo le confirmé que sí, sino que me ofrecí para dirigirla, a lo que él me respondió: "Claro, ¿para que crees que te mandé la grabación si no?"

Manuel se puso en contacto con la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y con la propia Odile Rodríguez de la Fuente (productora asociada del film) y adquirió los derechos para la productora PERRO VERDE FILMS.

Y aquí estamos, comenzando una nueva aventura cinematográfica de la que, semana a semana, os iré contando sus pormenores con la ilusión y la esperanza de que os llegue a emocionar tanto como a nosotros.

De momento, os dejo con la voz del que será el narrador de la película: el propio Félix.



En la próxima entrada os presentaré a Sibila y a El Cano, nuestros protagonistas. Sed felices.